Manejar bicicleta en Lima requiere de agallas. Los ciclistas son marginados de las pistas por los choferes motorizados, tienen que manejar siempre a la defensiva y no hay autoridad que defienda.
Por María Isabel Gonzales
En las pistas de Lima se aplica la ley del más fuerte. Si alguien se atreve a reclamar por una “cerrada” arteria le responden con mentadas de madre y hasta le pueden meter el carro encima. Quienes mejor conocen de estas violentas reacciones son los ciclistas. Como Carlota Pereyra, vecina de Surco, quien usa la bicicleta como medio de transporte. En bici va al trabajo, a la universidad y de compras. Sus razones para trasladarse sobre esas dos ruedas son contundentes: no contamina, resulta más barato y es eficiente. Va mucho más rápido que una combi buscando pasajeros en cada esquina. Máximo unos treinta minutos en cada recorrido. Pero a Carlota la desanima, la indigna, la actitud de los conductores. Si bien cree estar contribuyendo a una vida más saludable para la ciudad y para ella misma, le cansa estar siempre a la defensiva. Nunca falta alguien que le meta el carro. O que, repentinamente, le abran la puerta cuando ella está pedaleando al lado y zasss...
Carlota recuerda que estaba bordeando el Pentagonito –en San Borja– cuando un hombre al volante de una 4x4, estacionada a la derecha de Carlota, no se percató de que ella venía manejando y le abrió la puerta. “Salí disparada hacia el carril izquierdo de la avenida. Gracias a Dios fue solo un golpe. Le dije para ir a la comisaría pero al final no llegamos a nada”, cuenta Carlota.
Esta mujer de 46 años y dos hijos, Juan Carlos y Rodolfo, promueve el ciclismo y organiza recorridos por Lima. Durante estas actividades, más de una vez ha tenido que pelearse por defender sus derechos y los de sus compañeros ciclistas. “La semana pasada me iba a Miraflores por la avenida Benavides. En un semáforo conté 15 autos que se pasaron la luz roja. Eso es sumamente peligroso para nosotros y para todos los peatones que seguimos las normas de tránsito”, dice Carlota. Por sus palabras pareciera que montar bicicleta y causar menos ruido y smog que un auto está vetado en la capital.
No la respetan
Hildegard Willer es una periodista alemana que llegó a Lima en 1999. Acostumbrada al uso de la bicicleta evitó hacerlo durante algún tiempo pues vivía en San Juan de Miraflores, donde la señalización de las vías y el estado de las pistas no eran los mejores. Al cabo de dos años se mudó a Pueblo Libre. Se compró una bici y se echó a pedalear. Su ruta diaria tenía como destino Lince, donde estaba su centro de labores. Demoraba apenas unos 20 minutos. “Algunos creen que uno sale en bicicleta solo para hacer deporte. Pero eso no es así. Claro que disfruto haciéndolo, pero este es mi medio de transporte y tengo todo el derecho de transitar por la vía pública como un auto o un bus. Cuando decidí empezar a bicicletear estaba advertida de que en Lima el tráfico es caótico y pesado y que en la pista manda siempre el auto más grande. Pero ahora también compruebo que para muchos los ciclistas no valen nada”. Hildegard asegura que en comparación con las calles de otros países en los que ella ha vivido –Holanda, Suiza, Alemania– Perú privilegia a los choferes motorizados y relega e incluso discrimina a peatones y ciclistas.
Cuando empezó a usar la bicicleta reparó en que los únicos que manejaban tanto como ella eran los repartidores de gas. Los policías que la escuchaban pelear con algún conductor la llamaban ‘gringa loca’. En el 2008 regresó a Alemania por estudios. En enero de este año volvió a Lima. Para ella ha sido una sorpresa muy grata ver más ciclistas en las calles e incluso asociaciones y colectivos que salen juntos a pedalear. Pero Hildegard cree que aún es necesario que más gente se una para difundir sus derechos.
“Hace unos días fui a una reunión en la que encontré a una amiga y a su hija de 17 años. Llegué con la bici y la joven me dijo que iba a imitarme. La madre se asustó y me sentí como si la hubiera incitado a drogarse. Luego entendí que le preocupaba que su hija sufriera algún accidente. Pero el gran problema es que aquí se olvida que los policías deben defendernos y que nos deben respeto como ciudadanos. El espacio público no le pertenece al más fuerte”.
Son muchas las veces en que se queda mirando la calle como sopesando los obstáculos que se puedan presentar. Se ve a sí misma esperando en algún cruce a que le den paso. A pesar de que es su derecho cruzar en luz verde, los autos que doblan hacia la derecha le cierran el paso. Hildegard respira hondo y se lanza a la pista. No dejará que nadie le quite la sensación de libertad.
Hombre en bicicleta
Si usted ve a un hombre en bicicleta por la avenida Túpac Amaru y luego sigue por Caquetá hasta llegar a la Plaza Unión, ese es Carlos Caballero. Si lo sigue en su ruta llegará junto a él –o unos veinte minutos después– a la cuadra 19 de la avenida Arequipa, donde es profesor en un instituto.
Son en total treinta kilómetros diarios entre ida y vuelta. Carlos es historiador y además desarrolla software para empresas. Es vecino de San Martín de Porres y un entusiasta promotor del uso de la bicicleta.
Como Carlota y Hildegard, Carlos soporta a diario las agresiones de los conductores y más de un intento de robo. Solo la fuerza y la rapidez de sus piernas lo han sacado ileso de estos incidentes.
“Me han dicho que estoy loco, que mejor suba a la vereda, que me vaya al parque, y me han lanzando los peores insultos que he escuchado en mi vida”. Su única culpa es usar la bicicleta como medio de transporte. “Empecé de casualidad. Un cliente para el que trabajé no tenía efectivo para pagarme y como vendía bicicletas me ofreció dos para saldar su deuda. Por ese entonces pesaba 91 kilos y ahora estoy en 77. Me tomó un tiempo pero a mis 42 años he comprendido que este es un estilo de vida que no solo ayuda a quien lo practica sino a toda la ciudad”.
Pero no solo le preocupa la prepotencia de los conductores. También hace falta una mejor señalización de las vías y un reglamento de tránsito que incluya los derechos del ciclista. Incluso Carlos ha echado mano de sus habilidades para administrar el blog del colectivo Ciclovías de Lima. Allí ha colgado un mapa de ciclovías y estacionamientos. Todo vale cuando se trata de que más personas utilicen la bicicleta: un medio de transporte alternativo rápido, seguro y saludable. Lector, a pedalear se ha dicho.
Para los ciclistas
Datos de ciclovías. Para tener mayores detalles y consejos de un mapa de ciclovías debe visitar: www.cicloviasdelima.org. Por ejemplo allí encontrará información de la ruta de 14 kilómetros entre la Av. Panamericana Norte y la Av. La Marina. También sabrá cómo sortear los peligros de la Av. Tomás Valle, un tramo de 6 kilómetros que conecta la Av. Túpac Amaru con Av. Elmer Faucett. Revisar los apuntes sobre el Campo de Marte, Salaverry y la Av. Arequipa.
Algunos estacionamientos
Si está por Lima Norte puede estacionar en la Cicloestación Naranjal del Metropolitano, en Mega Plaza y en el Centro Financiero de Fiori. Dentro de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos tiene al menos seis facultades donde puede estacionar. En Pueblo Libre, en la Av. Bolívar con el cruce de la Av. San Martín. En Jesús María, en la cuadra 14 de Garzón y en el Centro Comercial San Felipe.
Ejemplos de ciclovías en el mundo
Carlos Cordero es planificador urbano e integrante de la asociación Ciclored. Para él los modelos de México DF, Bogotá y Barcelona tienen éxito porque impulsaron un modelo integral para sus ciudades. Lo que sucede en Lima es que solo existe un plan educativo para promover el uso de la bicicleta y algunos proyectos para ciclovías (30 kilómetros de ciclovías que desembocan en las estaciones del Metropolitano) pero que no se conectan con las ya existentes. Según explica, las municipalidades deben diseñar calles con veredas que permitan un tráfico calmado de los vehículos y en las grandes avenidas se deben construir ciclovías separadas de las veredas y pistas. La Secretaría Municipal de Transporte Urbano de Lima es la que debe tomar el liderazgo.
Bloquean ciclovías
Bloquean ciclovías
En el cruce entre las avenidas Arequipa y Canevaro, en Lince, hay un semáforo que ningún conductor –de auto particular o transporte público– respeta. Mientras Carlos Caballero intenta cruzar por la ciclovía con la luz del semáforo en verde, el auto que aparece en la foto se detiene tranquilamente obstaculizando la vía. Esto pasa todos los días a la vista y paciencia de un sereno de Lince en la cuadra 18 de la Av. Arequipa.
(texto escogido por Katherine Terrones y Mayra Falcón)
1. Carlota cuenta que en Miraflores:
a) Las pistas están en mal estado.
b) Fue golpeada con la puerta de una 4x4.
c) Los autos no respetan las señales de tránsito.
d) Viven sus dos hijos: Juan Carlos y Rodolfo.
2. La amiga de Hildegard no quiso que su hija imitara a esta porque:
a) No quiere que haga ejercicio.
b) Las bicicletas son más lentas que los carros.
c) Podría sufrir algún accidente.
d) Practicar el ciclismo es como drogarse.
3. Según el texto, se puede inferir que en Suiza:
a) Los ciclistas son maltratados.
b) Se privilegia a los conductores motorizados
c) El tráfico es caótico y pesado.
d) Los choferes respetan a los ciclistas.
4. ¿Qué pensaba Carlos antes de practicar el ciclismo?
a) Que esta era una actividad sin importancia que no beneficiaba a nadie.
b) Que el ciclismo es un estilo de vida que ayuda a la ciudad.
c) Crear un blog donde se pudiera encontrar mapas de ciclovías y estacionamientos.
d) Que debe existir un reglamento que incluya los derechos de los ciclistas.
(Preguntas elaboradas por Mayra Falcón)
1. Marca el enunciado correcto:
a) Carlos Cordero siempre va de la Av. Tomás Valle, a la Av. Túpac Amaru en bicicleta.
b) Carlota Pereyra, va en bici al trabajo, a la universidad y de compras.
c) La ruta diaria de Hildegard Willer tenía como destino Surco, donde estaba su centro de labores.
d) La ruta desde la Av. Túpac Amaru a la AV. Caquetá y luego a Plaza Unión, es hecha por Carlota Pereyra.
2. Carlota Pereyra recuerda que estaba bordeando el Pentagonito –en San Borja– donde sufrió un accidente:
a) Un conductor de ómnibus la arroyó cuando ella venía manejando su bicicleta.
b) Un hombre abrió la puerta de su auto, chocando a Carlota y ella salió disparada hacia el carril derecho de la avenida.
c) Un hombre al volante de una 4x4, estacionado a su derecha, no se percató de que ella venía manejando, abrió su puerta y salió disparada hacia el carril izquierdo de la avenida.
d) El auto estaba estacionado a la izquierda de Carlota, y este al abrir la puerta hizo que salga dispara hacia el lado izquierdo del carril.
3. La falta de respeto a la persona del ciclista se da porque:
a) Seguimos en una sociedad que cree que el más grande es el dueño de las pistas de tránsito.
b) La sociedad sigue en un mundo de falta de valores.
c) Seguimos pensando que los ciclistas no son nada en el medio de trasporte.
d) Los conductores de autos, al manejar todavía reflejan que no respetan al peatón, que es como decir al ciclista.
4. ¿Por qué Carlota Pereyra, Carlos Cordero y Hildegard Willer prefieren utilizar bicicletas?
a) Porque no tienen la posibilidad económica para comprar un auto.
b) Porque no les gusta la idea de estar metidos en las pistas de tránsito y en correteos.
c) Porque de esta manera contribuyen a su salud y a la salud de la todas las personas del lugar donde se encuentran.
d) Porque les parece un medio de transporte las rápido para llegar a los lugares donde deseen.
(Preguntas elaboradas por Katherine Terrones)
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